
"Está demostrado que el tabaco reseca tanto el cabello como la piel, y que provoca arrugas prematuras, que son más evidentes en la cara porque también está expuesta a los efectos envejecedores añadidos de los rayos ultravioletas del sol", según sostiene la presidenta del VIII Congreso Nacional sobre Prevención y Tratamiento del Tabaquismo.
Los efectos nocivos del tabaco no sólo afectan a la dermis. El cuero cabelludo pierde luminosidad y se vuelve quebradizo, incrementa su porosidad y adquiere un olor muy característico de los cigarrillos.
De esta manera, es necesario mejorar los programas preventivos para evitar que las personas fumen con frecuencia, siendo este un factor que induce a un envejecimiento patológico. Es ya demostrado, que además de los efectos a la piel, el fumador es propenso a sufrir enfermedades tales como el cáncer.
Fuente: EuropaPress España
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